No sentí nunca una soledad tan completa. Me invadía el silencio por todas partes, ya ansiaba hablar hasta con los pájaros y los árboles con tal de mantener una conversación con seres vivos, porque éstos seres, aunque no hablen, te sienten y entienden, yo lo sé.
Y en mitad de todo el silencio, aún así, sentía que no estaba sola, porque estaba yo, y cuando uno se siente que está, es que no está solo, porque se tiene a sí mismo, como yo en ése momento.
Pero ése momento no es precisamente efímero, sino todo lo contrario, y más cuando sientes que echas en falta alguien o algo, aunque todavía no sabes qué es exactamente, porque te sientes incompleta, incompleta en algún sentido que todavía no has descubierto y probablemente no descubrirás, porque aún no sabes nada de ésta parte de tu vida.
Rellené una parte de mi vacío, llenándola de tiempo libre, donde lo aproveché entero haciendo nada, y ahora relleno éste tiempo de otro vacío distinto, comprendeis?
