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El eterno dilema. Tienes que buscar dentro de tí; pero la verdad, está ahí fuera (valga la redundancia). Adisgusto con mi alrededor sigo pensando cuándo escaparé otra vez.
Escapar, escapar, escapar.
Volaré alto, tanto que no rozaré el suelo ni una chispa, se lo prometí al verbo prometer. Y los marineros de agua dulce, llorarán para aquel entonces (tanto revuelo siempre les marea).
Y siempre lloraré, y andaré despidiéndome y celebrando mi vuelta, porque soy un ser de idas y venidas, adiós y hola de nuevo. Un ser inestable del lugar que me tocó vivir porque los que somos de mi especie, nos sentimos distintos o quizá extranjeros en cualquier lugar y siempre querremos avanzar más y más rápido, en nuestras vidas permanecerá siempre el olvido y el recuerdo simultáneamente y las ansias de volar nunca nunca nunca se irán.


