Alargo este tiempo todo lo posible para conventirlo en horizontal y estirar ésta habitación hasta convertirla en una pieza plana, sin sombra. Después lo mantengo ahí en tensión y es cuando mis fuerzas acaban cediendo que resoplo incluso el aire que no había contenido antes en mis pulmones, todo ésto realizándolo en segundos.
Intento acabar con el tiempo, pero justo en el último momento es cuando él mismo me toca a la puerta para decirme que espabile y avisarme que ya se ha ido el día que tenía pensado hacer aquella cosa que tenía pensado hacer la semana pasada y aún no he hecho nada por hacer algo.
Deja pasar las cosas, deja pasarlo todo.
No hay tiempo mañana para hacer y deshacer.
Me divorcio de ésta espiral.
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