¿Cuántas veces diré esa frase a lo largo del día? Más de 500 veces en algunos estancos, pero quizá sea eso lo que menos me importe... En Ibiza, se respira tranquilidad, y el aire sucio de la ciudad ilumina los rostros de la gente, toda apagada y monótona. Siempre la misma historia, los mismos quehaceres, visitando siempre el mismo supermercado con la misma cajera, a la misma farmacia a por el mismo frenadol, al mismo chino a por el mismo pan del día, e ir al mismo estanco y encontrarte un día algo distinto (y ahí es donde entro yo); una azafata regalando mecheros POR UNA CAJETILLA!! Sí señores!!
Pero una parece que se va cansando de que no la escuchen, cada uno va a lo suyo y punto, así regalen billetes de 500 euros (o no), son como hormigas trabajando su jornada diaria, bajando y subiendo todos en fila india por la escalera mecánica del metro, al mismo paso, quizá alguno se adelante porque llegue tarde al trabajo, a clases, a una reunión, por quedar con sus amigos, con su chica, con su hermana, con su amante, ¿irá a un hospital quizá? ¿a mí qué coño me importa?
Un día me dije, ya que nadie me escucha; escucharé a alguien que quiera ser escuchado y se encuentre en la misma situación que yo. Al final llegué a la conclusión de que era un error; hablé con un chico que trabajaba de "Voluntario" para una "ONG" que luchaba por del medio ambiente, y el hecho de que le paguen a un chaval por conseguir gente, me pareció de no ser tan voluntario... así que ya esa opción de escuchar gente porque sí, la he rechazado... o todavía no.
A éste paso no descarto convertirme en un robot, y decir la frase mágica en auto, a la vez que el estanquero con un mando le vaya dando al play y al pause cada 2x3 para conseguir así, más ventas en su negocio.
