Mis pensamientos salen corriendo debajo de la puerta de mi habitación y no me dicen donde van, tal vez les haya dado miedo. Siempre me mintieron.
No me conocen y me invento verdades universales de las leyes que me rayan continuamente, una y otra vez, una y otra vez.
Por eso se marchan. Ya no pienso.
Por eso se marchan. Ya no pienso.
