martes, 3 de noviembre de 2009

Infeliz o extrañamente feliz

Siempre estoy dudando incluso de si hoy en realidad es martes o no. Y mirarlo un millón de veces después de haberlo visto un millón de veces antes.

Siento nostalgia (esté donde esté), ausencia de mí, sufro de paranoia en mis horas de soledad absoluta, y tengo miedo del reloj y sus horas.

Mis canciones no fueron suficientes para llegar a su felicidad, ni a la mía, me faltó esa chispa de inocencia y volar a contracorriente aunque siguiera cansada de volar, como lo hacía antes.

1 comentario:

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.