martes, 17 de marzo de 2009

Sillón de masajes


En los sótanos de una parroquia, vendo sillones de masajes... de lo más surrealista, si, pero cierto. No doy mucha fé en poder vender alguno, me remuerde la conciencia y ahora más que nunca en tiempos de crisis, tener que hacer ésto. Pensando fríamente sería incluso mejor trabajar en el palace.

Bajo uno de tantos lemas, "invertir dinero en éste sillón es salud" me parece una mentira en mayúsculas, pero cada uno siempre mira a lo suyo, y ganar dinero de ésta manera no es según mi criterio muy correcto, y menos dentro de una parroquia.

El cliente más frágil, son las personas mayores y a ellos precisamente va dirigido (son los más "fáciles de convencer") aunque no deja de ser un sillón, cuyo esqueleto está formado por motores que se mueven, para relajar la espalda.

Me siento como presentadora de teletienda, mintiendo para poderme ganar la vida, esperando en un local a la gente que le sobre el dinero, o gente que quizá no pueda pagar sus facturas a final de mes.. no es ese mi sueño ni tampoco dedicarme a comercial de mentiras (que es como califico el curro de ahora), no tengo la mente tan fría como para eso, pero ahí estoy, sin saber si soy capaz de ser tan mentirosa o de creerme yo misma de que es verdad todo lo que digo y creerme mis propias mentiras, no es propio de mí. Aunque por otra parte pienso que para vender realmente algo, aunque sea mentira, antes tienes que creerte tus propias mentiras, y después vender el producto, suena violento, pero es así (me contradigo continuamente).

Si a la mayoría de los españoles les sobrara el dinero y lo invirtieran en lujosos viajes al quinto infierno, no me remordería la conciencia tanto, haría más publicidad que nunca en el sillón de masajes, tendría la autoestima por las nubes y daría también mi alma si fuese necesario en vender miles de sillones a la peña. Y sé que eso no sucede, o quizá sólo suceda en el mundo de los picapiedra, en Macael.

También sé que soy muy crítica con mis curros tanto como autocrítica también con mis fotos, puede que sea una virtud o un defecto, no sé, pero en cualquier caso el primer empresario que lea todo ésto, junto con mis anteriores entradas, creo que no me contrataría en la vida, ni yo tampoco si tuviera ese poder.

Hoy me luzco.

3 comentarios:

  1. Pobrecica, la verdad es q es un asco ese curro, de comercial en general, hay que valer para eso.
    Ayer mismo estuvo uno en mi casa, mejor no nombro a la empresa pero ya he visto que tiene bastante mala fama en intenert. Supuestamente van a llevarte un obsequio d la empresa por 5 "preguntitas" y al final tienes q pagar el obsequio y una enciclopedia.
    En fin, mucho ánimo y suerte

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  2. Los sillones de masajes no son malos. Muchas mujeres se libran de hacerle el masajito al machista sudoroso que llega cansado de trabajar. El machito cae rendido en la cama y esto permite a la mujer aprobechar el silencio para ponerle los cuernos con algun sueño que valga la pena. No te sientas mal morenita por vender sillones. A los poetas siempre un sillon de orejeras nos ha jodido la vida, jajaj

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  3. Bueno cuando tenga dinero ya te avisare pa los sillones aunke kreo k llego tarde :(

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