Quizá no debería de haber aparecido en tu vida, quizá sea un estorbo innecesario, tampoco me he convertido en un compromiso, aunque sólo quieras verlo así. Por eso no te sientas rechazado, todo ésto es una batalla de verdades contra tu voluntad, en realidad yo no existo, soy un espejo fantasma que refleja todo lo que siempre deseaste en una mujer.
Alma desorientada, que no quiere encontrar nada en ningún lugar, que no mira ni al litro que le queda por beber, las gotas del líquido se van efímeramente hacia un lugar desconocido, donde todo siempre ha sido bonito desde que nació allí, en ése lugar, tan pequeño.
No quiero saber mi futuro, y tú tampoco el tuyo, todo dicen que es una mentira, hasta eso no es verdad, todos lo sabemos. Porque todo al fin y al cabo es efímero, autodestructivo posiblemente, nada en vano. Nos moriremos, sí, tú y yo, y todos los demás también.

Nada muere sino que se transforma. Aunque camines de puntillas tus pies dejan su huella. Incluso un adios deja una mano en el vacío. Incluso los besos que no das tienen un rostro invisible donde posarse, una soledad irremediable. y la soledad esta llena de fantasmas que dicen ser nosotros, y la muerte se ríe para que te des cuenta de como tu sombra te sigue. Morenita linda, tus pechos pelean para que no encuentren tu corazón, luego una garra lasciva sigue el ritmo de tus latidos y en tu piel descubres el lugar donde fuistes niña. Morenita morir, a veces, es una manera de estar vivo.
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